El nacimiento de una gran marca

Empezar con una nueva marca es lo más emocionante del mundo. Ese punto en el que todo está por pasar y además ese todo está casi en mis manos. Me suele pasar que con cada marca pretendo revolucionar el sector, hacer lo que nadie ha hecho antes. Darle la vuelta a todo. Reviso la competencia con el ánimo de construir algo totalmente diferente, totalmente nuevo.

A veces esto no es necesario y este afán me pasa factura porque los proyectos se complican demasiado. Pero si este afán lo comparte mi cliente, entonces sé que algo potente va a suceder. Es fundamental el talante y la mentalidad que tenga ese cliente. Porque cuando los miedos se agolpan y no les ponemos límites, nos paralizan, y ese miedo se convierte en un montón de dudas e indecisión.

Por eso cuando trabajo con clientes que están mentalmente preparados para lo que emprender supone, el cielo se abre y los dioses nos saludan.

 

 

Con un lienzo en blanco y un montón de preguntas empiezan todos, absolutamente todos los proyectos. Y la pregunta de las preguntas es qué ofreces tú que no ofrezca nadie más, cuál es ese valor añadido. Encontrarlo es clave para conseguir lanzar al mercado una propuesta diferente, auténtica y llena de valor. El valor, que no se trata de vencer la cobardía, si no de ofrecer algo valioso para tu cliente, algo que esté necesitando y de momento no encuentre. Al menos, no de la manera que tú se lo puedes ofrecer.

Para la marca LightUp, el proyecto de branding que estamos a punto de lanzar, la apuesta fue rotundamente su valor diferencial. Light Up promete encender tu luz interior, en el caso de que sientas que la has perdido. Promete ayudarte a encontrar tu autenticidad. Tu esencia. Y lo quiere hacer de una forma un poco irreverente, dejando de lado planteamientos místicos y zen que no encajan con su manera de entender la vida. Prefiere alinearse con la transgresión, porque pretende cuestionar lo que la cultura y la sociedad nos impone para buscar nuestro propio camino. Además se erige en defensora de la igualdad de género de una manera nuevamente diferente. Apoyándose en los hombres para los que busca una nueva masculinidad. Eliminando etiquetas que nos constriñen. Un discurso esperanzador para el nuevo hombre y la nueva mujer del siglo XXI.

Y así se construyen los cimientos de una marca.

Trabajando desde la diferencia y el atrevimiento.

Porque no tiene sentido hacer las cosas como todo el mundo. Porque solo encontrando lo genuino en nosotros cambiaremos el mundo.

Y te he mostrado solo una brizna de un proyecto muy especial y potente que dentro de poco presentaré con todos los detalles.

Si estás empezando a trabajar en tu marca. Si necesitas situarte y no sabes por dónde empezar, aquí te dejo unas preguntas que te van a ayudar a empezar a poner foco.

  1. ¿A quién puedes ayudar?
  2. ¿Quién más hace lo mismo que tú?
  3. ¿En qué se diferencia tu propuesta?

Empieza contestando esas preguntas, que te aviso, no son fáciles y sé lo más concreto posible. Ahí tienes que analizar 3 elementos clave en tu marca: cliente + competencia + diferenciación.

 

¿Qué te ha parecido? Si tienes cualquier duda, déjala en los comentarios, me encantaría ayudarte.  

 


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