¿Qué hago si no me gusta el nombre de mi marca?

Existen algunos factores que tener en cuenta antes de dar el paso y buscar un nuevo nombre de marca. Pero lo bueno que tenemos los pequeños es que la inversión que debemos destinar a este proceso es menor.

Sentirte a gusto con tu nombre es como tener un traje hecho a medida con el que puedes correr, saltar y siempre está a la altura. Es importante sentirnos bien bajo nuestra propia piel, pero también es importante que el nombre responda a una estrategia de marca. Debe ser algo meditado y no fruto del azar.

Aqui te dejo unos puntos sobre los que reflexionar antes de tomar la decisión.

1• Analiza si es rentable cambiar el nombre y si tiene sentido con la situación de tu empresa. ¿Crees que tu nombre te está impidiendo llegar a tu público y en definitiva perder ventas?

Un cambio de nombre puede implicar una inversión demasiado grande y como tal debe ser rentable. Analiza en qué aspectos tu nombre de marca puede estar actuando como un freno de compra. Quizás estás detectando que no conecta con el tipo de cliente que tienes. Otras veces nos damos cuenta de que se queda pequeño y no tiene suficiente recorrido.

Las solución en estos casos se puede plantear en distintas fases, de tal manera que puedas preparar tus clientes para recibir a la nueva marca. Hay casos que se resuelven creando una arquitectura de marcas, donde puedas tener una marca holding, como Inditex, de donde derivan el resto de sus marcas: Zara, Oysho, Uterqüe, etc.

2• Realiza una pequeña auditoría de marca con tus clientes

Pregúntales qué piensan sobre tu nombre. Es interesante tener más puntos de vista antes de acometer un renaming. Quizás a ellos ya les resulte familiar, sientan confianza y en ese caso un cambio puede resultar perjudicial. Pero, y este pero es importante, no perdamos el norte. No podemos contentar a todos. Simplemente escucha opiniones. Valídalas y toma decisiones.

No sé si conocéis Factory, un outlet que se encuentra a las afueras de Madrid. Factory quiso cambiar su nombre. Llamaron a Fernando Beltrán, uno de los mayores especialistas en branding de España. Fernando les hizo una auditoría para finalmente recomendarles mantener el nombre tal y como estaba.

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3• Prueba con un tag-line que aporte aquello que no tenga el nombre

En una ocasión una clienta tenía un producto con un nombre ya registrado, 4Dg. Después de estudiarlo me pareció que un nombre así necesitaba un tag-line que lo enriqueciera. Así surgió “For Digital Generation”. De esta manera un nombre un poco insípido adquiría más entidad y se enfocaba con más claridad a su público.

Logo 4Dg

 

4• Plantea un rediseño de la identidad corporativa

Porque los recursos gráficos ayudan a aportar valores a un nombre que pueda resultar excesivamente frío o demasiado blando. Una tipografía en minúscula suavizará un nombre rudo. El uso de una paleta cromática cálida: tonos anaranjados, rojos o amarillos, aportará nuevos valores que complementarán al nombre.

5• Si después de estos cuatro pasos sigues pensando lo mismo, actúa

Un renaming ayuda a reencontrarte con tu negocio, con tus valores. A pensar de nuevo por qué haces lo que haces. No pasa nada. Si algo no funciona realmente, ha llegado el momento de cambiarlo. Esto te dará una oportunidad para corregir rumbos adquiridos que no eran los deseables. Es muy interesante lo que sale en un renaming. Una vez encontrado el nombre, tendrás una excusa fantástica para comunicarte con tus clientes, hacer un lanzamiento usando toda la creatividad de la que seas capaz.

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Compartido por Mónica Sánchez

 

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